Un asumido es un tipo que trabaja de tal cosa, tiene tal altura, procede de tal lugar, le gusta comer eso, ver aquello, se dedica a esto, y le gustan los hombres, entre tantas otras cosas. Pero todo esto lo vive como todo lo anterior. Ante la pregunta “¿Como se llama tu pareja?”, responderá “Carlos” en cualquier lugar que se la hagan, porque él es lo que es y no otra cosa. Le da igual responder el nombre de un hermano, madre, padre o pareja, todos son familia.
A diferencia de los no-asumidos que intentaran a toda costa evitar dicha pregunta. Con lo cual sus fines de semana siempre la ha pasado “bien” y punto. O si se le escapa que esta en pareja tendrá que mentir y decir que se llama “María”.
La gran aventura del asumido empieza cuando se enamora de un muchacho que cubre todas las expectativas, exceptuando un pequeño detalle. Todavía esta dentro del armario. El no-asumido asegura que está liberado porque estima que tener sexo es más que suficiente. Pero en realidad no es tan así.
Al principio todo transcurre normalmente. Se ven en discotecas, bares de ambiente, etc. Sin embargo cuando la relación va tomando tonos más serios comienza a aparecer ciertos detallitos un poco molestos.
Vacaciones: Se les ocurre ir a la casa de la familia del no-asumido que tienen en la playa. ¡¿Para que?!. Ahí comienza la aventura espeluznante. Hay que comprar comida, ya que dicho piso está vació. Cuando lo pasan a buscar a las 8hs a.m., el no-asumido baja con gorra, gafas y lo primero que dice es “¡rápido, rápido! ¡Abre el maletero!” como si escondiera kilos de droga. Su pareja ya se queda desconcertado. Supone que tiene que ir al baño, pero ¿no acaba de bajar de su casa? Una vez puestas las maletas el no-asumido se mete en el coche, se acurruca en el asiento como si fuera una madriguera y dice ofuscado “¡Deprisa! ¡Arranca!”. Dan la vuelta y, cuando entran en el centro comercial, el no-asumido tiene un comportamiento igualito al de los soldados en las películas de Vietnam mientras estaban en combate. Se esconde de todo el mundo, salta de las galletitas a la verdulería, de allí a la panadería, a las latas en conserva y no se lo ve más.
Su pareja lo pierde de vista y de golpe escucha “¡Deprisa, rápido!”.
“Pero ¿por qué?” – pregunta la pareja extrañado y suponiendo que tomo algún psicotrópico ilegal.
Y la loca, hablando bajo y temblando del terror le contesta “Es que mi padre baja a esta hora a comprar el pan y NOS PUEDE VER”.
La pareja, intentando vanamente tranquilizarlo, le contesta “¿y? Somos dos amigos que estamos haciendo compras”
Los ojos del no-asumido se desorbitan, vibran, parece que van a estallar ante la tremenda incomprensión del loco de su pareja y le contesta “NOOOO, lo sabrá todo, absolutamente todo, será una catástrofe, RÁPIDO, APRESÚRATE”.
La pobre pareja no puede comprar nada, y el otro para acabar lo antes posible, le dice que lo “ayudará”. Y cuando le explica que tienen que elegir pan, leche, fruta, carne, etc. la loca sale corriendo, toma lo primero que tiene en la mano sin ver el precio, fecha de caducidad o si al menos es el producto que necesitan y vuelve corriendo mientras dice “¿YA?”.
La pareja no puede creer lo que esta viendo. El no-asumido haciendo todo un teatro ridículo porque dos hombres están comprando comida…
Se suben al coche rápidamente, ya que la loca tiro toda las compras sobre la rueda de repuesto, entre botes sucios de gasolina, y porquerías acumuladas en el maletero.
“Espero que ahora se tranquilice” piensa la pareja que arranca el coche. Pero le no-asumido está aun más histérico que nunca. Se hicieron las 9:00hs y la tía suele estar por el barrio haciendo las compras. Lo cual, para el no-asumido, implica que eso conllevará a que le diga a su madre que lo ha visto en un coche con "otro hombre". Y eso desencadenará que es un pervertido sexual violador de niños, perros, muertos, mujeres, caballos y todo lo que haya sobre la faz de la tierra.
En el viaje evidentemente hay pelea. Y el no-asumido pretende que el otro, que ya paso por todo eso, logre “retroceder” y volver a sentirse avergonzado por la tragedia de que le guste un hombre. Y que comprenda que la familia “no puede enterarse” que el es “así”. El no-asumido no quiere nunca explicar que significa “ser así”, porque eso implicaría no solo admitir que es un monstruo horrible sino que se daría cuenta que en su actitud lo esta insultando a su compañero. La discusión terminará en un “no me entiendes” por parte de la loca que se cree perjudicial para la salud.
El problema es que cuando llegan al piso y van a bajar las cosas, la pareja le grita “por favor, abre tu la puerta de la entrada”… pues mal hecho. A la loca se le desencaja la cara de ira, vergüenza, rabia, confusión y le contesta con un “ssssshhhhhhhhhh!!!! Ahí enfrente vive la peluquera que conoce a mis padres”. Y la pareja se queda estado de shock reflexionando si la frase "por favor abre tu la puerta” es similar a “Violemos a todos, torturémoslos y luego hagamos una masacre”
La pareja se va dando cuenta, ya antes de entrar a ese lindo pisito frente a la playa, que el pájaro llamado amor está por despegar.
Claro que está totalmente prohibido hablar alto, salir al balcón, elevar el todo de voz en la casa o en la playa. Todo puede ser origen a que la gente salga con antorchas de sus casas y que los quemen en la hoguera por ser degenerados impúdicos.
El no-asumido esta tan compenetrado en vivir su eterno teatro, que no se da cuenta, ni por un instante, que todo esto es lo contrario a poder vivir en pareja. Que su mensaje claro es “me encanta decir que quiero pareja pero te demuestro que nunca podremos mostrar al mundo nuestro pecaminoso delito”.
La pareja por su lado esta en estado de shock. En general él siempre va a la playa con familia o amigos, sale a los balcones, habla en su casa, viaja en coche, hace las compras e INCLUSIVE lo hace siendo gay. Pero para el no-asumido hay influencias energéticas que indican que todo eso se puede hacer de forma hetero u homo.
Lo peor de todo es que cuando llega la noche van a un bar gay, donde el no-asumido se lanza a los brazos de su (futura ex) pareja como una gata en celo, y lo manosea por todos lados. Se saca la camiseta, muestra sus atributos a todo el mundo, seduce, se deja seducir, toma, grita, se desquicia, emborracha y hace el ridículo.
Al otro día en la playa obliga a su pareja a comportarse como las damas del 1800 en la arena.

Mudas como Geishas, sin hablar. ¡Claro que sin hablar! Aquella familia de alemanes que están a 50 metros, pueden escuchar la perversa charla sobre el trabajo, y quizás esa alemana se lo puede decir por señas a la carnicera, que se lo dirá a la peluquera que conoce a mamá. Y… el no-asumido no puede hacerle “eso” a la madre.
Una vez recibido todos los insultos encubiertos en paranoia, la pareja no puede luchar con la lógica y el corazón, diciéndole que simplemente esto no va a funcionar y que se vuelve a su cuidad.
Ante esto el no-asumido pone cara de un asombro magnánimo sin entender lo que sucede.
La pareja decide solo comentar que simplemente no funcionarían juntos. Está de más explicarle que en el mundo de sus miedos solo hay lugar para uno, él mismo.
El no-asumido lo mira con ojos llenos de lágrimas y le dice “pues es una pena, porque lo que yo más quiero en la vida… es vivir en pareja”.
Y así, el no-asumido sacará conclusiones:
“Que los hombres le han roto el corazón”
“Que es
imposible conseguir a alguien decente”
“Y que es mejor
no estar en pareja porque duele mucho”
“Que se lo dirá a la familia
cuando tenga pareja”